Etanol Caña de Azúcar

MITOS Y REALIDADES

MITO Nº 1

El etanol brasileño a base de caña de azúcar provoca la deforestación
de la selva amazónica

REALIDAD
La mayor parte de la caña de azúcar (90%) para la producción de etanol se cultiva en la región Centro-Sur de Brasil, a una distancia aproximada de 2,500 kms del Amazonas. El restante (10%) se produce en la región Noreste de Brasil, aproximadamente la misma distancia de la franja más oriental del Amazonas. Ello equivale aproximadamente a la distancia entre las ciudades de Nueva York y Dallas, o entre París y Moscú. Existe una pequeña producción de caña de azúcar en el Amazonas (menos del 0.2% de la producción total de Brasil) que se procesa en 4 plantas construidas hace más de 20 años, en la época en que el gobierno daba incentivos fiscales a la industrialización en esta región para atender la demanda del mercado local. Sin subsidios, esas plantas no hubieran sido económicamente viables, ya que la región del Amazonas no ofrece condiciones favorables para la producción comercial de caña de azúcar. Por esta razón, se considera que la expansión futura continuará básicamente en la región Centro-Sur de Brasil, en regiones de pastos degradados.

MITO Nº 2
La expansión del cultivo de la caña de azúcar desplaza otras actividades
agrícolas en la selva

REALIDAD
De acuerdo con el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil, cerca del 65% de la reciente expansión del cultivo de la caña de azúcar se registró en pastizales, la mayoría de ellos degradados, localizados en la región Centro-Sur del país. Por lo tanto, el cultivo de caña de azúcar en estas áreas no aumenta la competencia por la tierra o desplaza otros cultivos. La deforestación de la Amazonia, que se ha dado a lo largo de varias décadas, ha sido causada por una serie compleja de factores sociales y económicos sin relación alguna con la expansión de la industria brasileña de la caña de azúcar. Una de las principales cuestiones es la falta de títulos de propiedad de la tierra que deja a la región expuesta a la especulación rampante y a invasiones u ocupaciones ilegales. En la Amazonia, el 43% del área está oficialmente protegida, mientras que el resto está dividido entre área supuestamente pública (21%) y privada (32%). Pero la verdad es que sólo el 4% del área privada cuenta con títulos de propiedad formalmente reconocidos. Como resultado de la falta de derechos de propiedad claros y la aplicación de la ley, la industria maderera ilegal es el sustento financiero de la selva. Finalmente, más de 20 millones de personas actualmente viven en la región amazónica. Para muchas de ellas, de manera trágica, la región amazónica no representa algún valor para su bienestar inmediato o para su sobrevivencia económica.

MITO Nº 3
El campo brasileño está siendo excesivamente dedicado a las plantaciones de
caña de azúcar en detrimento de la producción de alimentos y de los precios

REALIDAD
La caña de azúcar para la producción de etanol en Brasil ocupa 3.4 millones de hectáreas, o aproximadamente 1% de las 355 millones de hectáreas de tierras de labranza del país. El área cultivada representa 1/4 de la que se dedica al maíz, 1/8 del área plantada con soya y 1/60 del área usada destinada a la cría de ganado. Con tan sólo 1% de su tierra de labranza dedicada a la producción de etanol a base de caña de azúcar, Brasil ha podido satisfacer la mitad de sus necesidades de gasolina con el etanol a base de caña de azúcar. Mientras que la producción de caña se ha incrementado a ritmo constante en los años recientes, la producción de alimentos en Brasil ha crecido de forma importante sin ningún aumento de precios. Las cosechas de granos y oleaginosas en 2007 impusieron un récord al alcanzar 142 millones de toneladas métricas, el doble de la producción de los pasados 10 años.. Brasil ha sido ampliamente reconocido por contar con un sector agrícola diversificado y altamente eficiente – es el mayor exportador mundial de carne de res, café, jugo de naranja, pollo, soya y azúcar.

MITO Nº 4
La producción y el uso de etanol causa mayores daños al medio ambiente
que los combustibles fósiles

REALIDAD
El etanol puede producirse a partir de una amplia variedad de insumos, con diferentes impactos sobre el medio ambiente, dependiendo de la forma en que se procesan. Los reclamos de que la producción de etanol podría incrementar las emisiones de carbono no tienen fundamento. Las bases para tales suposiciones carecen de transparencia y llevan a la conclusión absurda de que los combustibles fósiles no renovables son mejores para el medio ambiente. El etanol brasileño producido a base de caña de azúcar reduce las emisiones de gases de efecto invernadero hasta un 90% si se le compara con la gasolina, una reducción que no puede ser igualada por cualquier otro biocombustible producido con la tecnología existente y comparable con lo que se obtiene con biocombustibles de segunda generación. Este balance positivo no se afecta por cambios en el uso de la tierra. De hecho, cuando se le compara con cultivos tales como maíz o soya, la caña de azúcar captura más carbono debido a que es el único cultivo semiperenne que se renueva cada seis años. Además, el uso de pastos degradados – el tipo de terreno más utilizado para la caña de azúcar en Brasil – en realidad genera un crédito de carbono, ya que la caña de azúcar captura significativamente mayores cantidades de carbono que las cantidades originalmente acumuladas en este tipo de tierras. Además, los subproductos derivados de la producción de etanol a base de caña de azúcar son empleados en la producción de electricidad limpia y renovable, que actualmente representa el 3% de las necesidades de electricidad de Brasil y que espera alcanzar el 15% en el año 2015.

MITO Nº 5
La producción de etanol consume más energía que la que genera

REALIDADCuando se considera el proceso como un todo, desde la plantación de la caña de azúcar hasta el uso del etanol como combustible de automotores en lo que se conoce como “análisis desde el origen hasta el tanque de gasolina”, el etanol a base de caña de azúcar produce 9.3 unidades de combustible limpio y renovable por cada unidad de energía fósil utilizada. El etanol producido de otras fuentes como remolacha, cereales y granos (maíz, trigo, cebada, etc.), maneja una proporción de 2 a 1. Estudios de Cutler Cleveland de la Universidad de Boston muestran ahora que los combustibles fósiles del presente y del futuro cercano tienen una proporción de energía significativamente menor que en el pasado.

MITO Nº 6
Los precios de la gasolina no disminuyen por el uso del etanol

REALIDAD
Cuando se agrega a la gasolina, el etanol es un factor clave para mantener los precios de los combustibles competitivos y más accesibles. Estudios recientes muestran que si el etanol fuera totalmente retirado de la mezcla con los combustibles de petróleo, los precios de la gasolina se incrementarían entre 15 y 30%. Al usarse como aditivo de la gasolina y del diesel, el etanol no es sólo un efectivo economizador de combustible que hace que la gasolina rinda más, sino que también aumenta la potencia del combustible.


MITO Nº 7
El etanol a base de caña de azúcar es una solución única de la que sólo
Brasil puede beneficiarse

REALIDAD
Más de 100 países cultivan caña de azúcar y la mayoría de ellos podría producir y usar etanol, repitiendo la experiencia exitosa de Brasil. El potencial para la expansión es impresionante. De acuerdo con la FAO, sólo el 10% de los 200 millones de hectáreas en el mundo (excepto bosques y áreas protegidas) disponibles y potenciales para la producción de caña de azúcar se explota actualmente. La mayoría de los países productores de caña de azúcar se ubica en regiones tropicales, son países en desarrollo que podrían obtener grandes beneficios resultantes de una oportunidad para un significativo desarrollo económico. La producción y el uso de etanol crea fuentes de trabajo, promueve el desarrollo de nuevas tecnologías, conlleva la introducción en áreas rurales de energía renovable barata, reduce la importación de petróleo y crea nuevas oportunidades de exportación. Igualmente, la producción de etanol en 100 países igualmente elevaría los niveles de seguridad energética gracias a la reducción de la dependencia del mundo de tan solo 20 de países productores de petróleo.