Los transportes

Desde los primeros tiempos de la historia colonial, el transporte fue un desafío para Brasil, debido a su gran extensión y a su accidentada topografía. En los últimos 30 años, este desafío finalmente ha sido enfrentado: se ha adoptado un enfoque sistemático para implementar un sistema nacional integrado de transporte de superficie vial, ferroviario y fluvial.

Carreteras

Aunque el transporte de carreteras es más caro que el de otras modalidades (sobre todo por las largas distancias en un país tan grande), es el más usado como un medio veloz para llevar cantidades pequeñas de carga y pasajeros en cortas distancias; a fines de la década de 1990, más del 65% del total de pasajeros fue transportado por carreteras. Sin embargo, el predominio de esta forma de transporte tiende a ser afectado por varios factores, tales como el aumento de la eficiencia portuaria, la privatización de los ferrocarriles y las inversiones en vías fluviales.

Las autopistas brasileñas son muy modernas. Prácticamente todas las capitales de los Estados están conectadas por medio de rutas pavimentadas. São Paulo, Río de Janeiro y otras ciudades importantes cuentan con grandes autopistas metropolitanas. Del 1,6 millones de kilómetros de caminos del país, cerca del 9% están pavimentados, si bien el gobierno federal tiene jurisdicción solo en el 35% del sistema de las rutas pavimentadas. Parte de la red federal de autopistas ha sido privatizada y el gobierno planea seguir haciéndolo para facilitar su mantenimiento.

Ferrocarriles

Como método más apropiado para el transporte de cargas no perecederas para largas distancias, el ferrocarril es el segundo medio de transporte en importancia en Brasil. A fines de la década del ´90, menos del 25% de las cargas del país se transportaron por ferrocarril y solo el 1% del tránsito de pasajeros. La situación está empezando a cambiar, sin embargo, como resultado de la privatización de la Red Ferroviaria Federal completa y de la privatización de la compañía de ferrocarriles estatal de São Paulo. La longitud total de la red ferroviaria del país, incluyendo vías principales y ramales, suma 29.500 kilómetros.

Puertos

Hasta ahora, el extenso litoral de Brasil y las vías navegables en la mayor parte del interior no han sido completamente explotadas para el transporte fluvial. En 1996, solo el 11,5% de las cargas y una parte insignificante de pasajeros eran transportados por barco. Esa situación ha cambiado en los últimos cinco años, debido a la inversión pública significativa para la integración del transporte vial, ferroviario y fluvial, para reforzar la tendencia hacia la forma intermodal. El bajo costo del transporte fluvial aumentará su importancia en los sistemas integrados, como ya puede observarse en el transporte de vehículos desde la región Norte hacia el Nordeste y de artículos electrónicos desde Manaus hacia la región Sudeste. Más aún, la integración de la región del MERCOSUR dependerá fuertemente de las vías fluviales del interior y su enlace con las de Argentina, Uruguay y Paraguay. Brasil cuenta con 46 puertos organizados, 24 de los cuales son puertos de mar. Entre los puertos de mayor movimiento están Santos, Río de Janeiro y Rio Grande.

Transporte aéreo

Las características físicas de Brasil y los requisitos del rápido crecimiento económico llevaron (a partir de los años 30) al establecimiento de una amplia red de servicios aéreos. En 2000, unas 37 aerolíneas extranjeras volaban a Brasil y 23 compañías locales operaban en el país. De estas últimas, cinco operan en vuelos domésticos y rutas internacionales con 151 aviones incluyendo 21 aeronaves de carga y 17 operan en rutas regionales con 182 aviones. Existen 477 compañías de taxi aéreo y 305 operadores especializados que ofrecen servicios tales como de fumigación aérea para campos de cultivos, y de entrenamiento. De los 62 aeropuertos civiles públicos, 22 son internacionales. Los aeropuertos internacionales de mayor tráfico son Guarulhos, en São Paulo, y, Tom Jobim en Rio de Janeiro.